Comienza a invertir con sólo $100 – Parte I

Voy a compartir contigo un pequeño secreto sobre inversiones: No es tan difícil como piensas y requiere mucho menos capital de lo que tal vez has imaginado.

Sin embargo, el hecho de que la mayoría de las personas realiza inversiones de manera incorrecta puede hacer pensar que hacerlo es increíblemente difícil.

¿Qué tan mal lo hacemos? Según un estudio realizado por Dalbar Inc., una firma de investigación de inversiones de Boston, entre 1984 y 2002 cuando el índice S&P 500 ($INX) creció a una tasa anual de un 12,2%, los inversionistas particulares en fondos mutuos recibieron retornos de un 2,6% al año, antes de impuestos.

Eso da pena.

Así que partiendo de un nivel relativamente bajo, te voy a mostrar un método para comenzar y administrar tu cartera que requiere muy poco dinero (apenas $100), mucho menor esfuerzo, minimiza los gastos por impuestos y transacciones, y tiene la probabilidad de lograr un rendimiento mejor a largo plazo que la mayoría de los fondos mutuos.

Muchos inversionistas, pocas ganancias

Antes que nada, echemos un vistazo al desastroso desempeño de la mayoría de los inversionistas. Naturalmente que existen tantas razones como directores ejecutivos con sueldos exorbitantes, pero estos son los principales factores:

El momento correcto de entrar en el mercado. Muchos inversionistas creen que existe un momento correcto y uno incorrecto para invertir en acciones, y que la mayoría de nosotros puede diferenciar uno de otro. Ese es un concepto completamente equivocado según un estudio clásico realizado por William F. Sharpe, Premio Nobel de economía y creador de la Teoría moderna de carteras de inversión, (un método estadístico para minimizar los riesgos a la vez que se maximiza el retorno sobre la inversión) que cuenta con muchos seguidores.

El estudio reveló que una persona que intente “tomarle el pulso” al mercado necesita acertar tres de cuatro veces para igualar el desempeño de un inversionista que “compra y retiene”. Dado que en el mercado la tendencia es que se produzcan grandes movimientos principalmente como respuesta a eventos inesperados, una precisión de un 75% puede ser una meta difícil de alcanzar, como lo demuestra el récord deprimente de los inversionistas particulares.

Comprar caro y vender barato. Esta es una de las consecuencias de no captar correctamente cómo se mueve el mercado lo que, en la mayor parte de los casos, hace que los inversionistas persigan la acción o fondo mutuo más popular. Las inversiones que ofrecen las mayores ganancias a menudo sufren también espectaculares pérdidas, situación que genera pánico además de la decisión de vender cuando el valor es casi cero. La tendencia que una cartera de inversión tiene al alza y a la baja de manera drástica se conoce como volatilidad, algo que quienes aspiran a dormir tranquilos deben intentar evitar a toda costa.

El error de no diversificar. En la mayoría de las situaciones, el resultado de acumular una gran cantidad de acciones pertenecientes a una compañía, normalmente una 401(k), puede reflejar un pobre conocimiento de los diferentes tipos de clases de activos y de la manera como se comportan en relación con otros. La diversificación y una colocación estratégica de activos son claves para minimizar la volatilidad a la vez que maximizan los resultados, lo que permite dormir tranquilamente.

Así que, ¿de qué se trata la colocación de activos? Es un método para distribuir tu dinero en diferentes tipos de inversiones (como contraste, la diversificación generalmente se refiere a la compra de una serie de valores pertenecientes a un mismo tipo de inversión). La colocación de activos es el corazón de la Teoría Moderna de Carteras de Inversión.

Y antes de que te aburras, te voy a mostrar cómo realmente funciona. Roger C. Gibson, autor de “Asset Allocation: Balancing Financial Risk” (Colocación de activos: Cómo equilibrar los riesgos financieros) acaba de actualizar su estudio de 30 años sobre el rendimiento de varias carteras diversificadas. Para fines de este ejemplo, veremos la cartera más sencilla que consta de un 25% de los cuatro tipos principales de activos:

- Acciones de los EE.UU., representadas por el índice S&P 500

- Acciones en mercados extranjeros, representadas por el índice EAFE (Europa, Australia y el Lejano Oriente)

- Bienes raíces, representados por el índice de patrimonio de compañías de inversiones de la Asociación Nacional de Bienes Raíces (National Association of Real Estate Investment Trusts Equity)

- Productos básicos, representados por el índice Goldman Sachs Commodity

Extraido de http://latino.msn.com/finanzas

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